Aedea Teatro acaba de cumplir doce inviernos
Escrito por Un actor que se ha puesto sensible el 07/11/2019

Tarde o temprano todo llega, y hoy nos hemos despertado, tarta en mano, para felicitar a nuestro maravilloso grupo de teatro que hoy cumple 12 años y entra de lleno a la pubertad. Y sí, no lo niego, nos hemos puesto algo sentimentales y hemos dedicado unas palabras a todo lo que han significado para nosotros y nosotras estos doce años.

La teoría de Piaget dice que en los primeros años de vida entra en juego el periodo sensoriomotor en el que un bebé encadena, prueba, toca, manipula y descubre. Algo que es muy aplicable a nuestros primeros años en el mundo del teatro. Imaginad un grupo de adolescentes que decidían emprender juntos un hobbie tan elaborado como es el teatro, teniendo obviamente muchas menos habilidades y conocimientos de los que se tiene ahora, y desde luego mucha menos experiencia en gestión de grupos ni dirección de proyectos escénicos.


Imagen 100% real no fake de nuestro director en 2007

Pero había algo que llevo este proyecto al éxito: eramos un grupo de amigos y amigas que hacía teatro. No eramos un grupo de teatro formal destinada a sacar un proyecto brillante y perfecto, sino un grupo de adolescentes que se lo pasaban bien juntos quedando cada sábado para ensayar el musical de La Pequeña Tienda de Los Horrores y hacerlo a nuestra manera: no perfecto, no necesariamente de la mejor manera, pero sí de la forma que nos gustaba y nos hacía felices. Y aunque, por esas épocas hubo algunos dramas provenientes del campo de hormonas que éramos, lo cierto es que para muchos de nosotros y nosotras marcó un hito, un antes y un después en la forma de relacionarnos y vivir ciertas emociones, amén de amistades que aún hoy perduran en muchos de los casos.


¡Éramos taaaaan monos!

En realidad van pasando los años y lo cierto es que no te vas dando cuenta. Cuando echas la vista atrás ya no eres menor de edad, tienes como 900 kilos más y estás escribiendo una noticia para felicitar a gente a la que aprecias a niveles que nunca habías creído, por estar allí, acompañándote, haciendo que esto sea posible, incansables, capaces de mantener la ilusión año tras año, con cada vez más proyectos y más capacidad para llevarlos a cabo. Les felicitas, no sólo por el hecho de que aún te quieren como como compañero para subirte a un escenario y contar unas historias para cientos de curiosos que te esperan en una butaca con los ojos abiertos y la mente dispuesta. Les felicitas porque semana tras semana te dan una lección de lo que es el compromiso, la humanidad, la ilusión y la humildad. Y para mí, el teatro es eso lo que me ha dado, la posibilidad de contar una historia junto a las personas que más admiro del mundo.


Sí, Ana, te lo juro por mi madre.

Felicidades Aedeos. Felicidades a las y los que vinieron un día a su último ensayo y siguieron con su vida, por cualquiera que fuera la razón y sabed que aún sois parte de este proyecto. Felicidades a quienes hoy día formáis el plantel de actores y actrices, a quienes acabáis de llegar, a quienes os habéis acomodado, y a los veteranos y veteranas. Felicidades también a los y las que vendréis. Felicidades a quienes, aunque no vienen cada día al ensayo, están allí, detrás, haciendo todo esto posible, familiares, amigos y amigas que son la parte invisible del grupo pero desde luego no la menos importante, felicidades en este caso a la Mami y los Abuelos, que son tan parte de nosotros y nosotras como nosotros y nosotras de ellos. Y finalmente, pero no por eso menos importante, felicidades al público soberano que actuación tras actuación está allí con nosotros y nosotras, dedicando un poco de su tiempo y motivandonos a seguir con ello incluso 12 años más.


Yo ahora mismo pero con menos pelo

Para terminar os voy a dejar una serie de fotos para recordar estos años. No son todas las que quisiera, pero sí quiero todas las que son, y además no las voy a ordenar porque prefiero que os lo paséis bien viéndolas, investigándolas y notando los cambios que hay. Si conseguís ordenarlas cronológicamente os doy mi dies por el esfuerzo.

 

¡Nos vemos en los teatros! ¡Hasta luego Maricarmen!